El Monasterio de San Jerónimo y su iglesia fueron construidos a instancias y bajo el patrocinio de la familia Enríquez-Luna junto a su palacio, desde el que podían asistir a los oficios religiosos a través de una algorfa o pasadizo elevado que accedía directamente a la capilla mayor. La iglesia se concluyó en 1690 si bien las primeras obras tanto en ella como en el Monasterio se iniciaron en 1502. Del Monasterio, que tuvo gran importancia en toda la comarca entre los siglos XVI y XIX, se conservan pocos restos integrados en una vivienda privada. Actualmente se llevan a cabo trabajos de restauración en la iglesia, cerrada al culto.