Abierto a las terrazas del hotel, el restaurante goza del privilegio de presidr unas inmejorables vistas del pantano, lo que invita al placer de una degustación tranquila y a la contemplación a través de sus grandes ventanales. Un ambiente cálido, invadido por la calma de su entrono y la elagancia de su decoración que nos propone una cocina para experimentar con los sabores propios de la tierra.
Con capacidad para 130 personas, dispone también de un pequeño comedor privado para grupos reducidos. El restaurante también está abierto a clientes no hospedados.